Personas Extraordinarias

Erika Montaño

Erika Montaño sabía que había algo diferente con su hija Gabrielle (Gaby), aún antes de que Gaby cumpliera tres años. Y aún cuando ella nació con una gran cantidad de problemas médicos, a medida que Gaby fue creciendo, ella demostraba problemas conductuales alarmantemente cada vez más negativos que incluían comportarse mal, agitación y ansiedad incontrolables, agresión y aislamiento social.

Como madre soltera criando a Gaby, ahora de 11 años, y a otra hija, Destiny, de 14 años, Montaño no sabía qué hacer o a dónde ir a recibir la ayuda que ella sabía que necesitaba desesperadamente para Gaby. La familia vivía en las afueras de Coolidge, Arizona y ahí no existían muchos recursos conductuales o médicos al alcance de la mano. Montaño se mudó a Phoenix en el 2002 para encontrar ayuda y respuestas.

“Ella fue diagnosticada con Autismo,” Montaño dice. “Aún cuando yo tenía ya un nombre para ello, yo todavía necesitaba aprender sobre ello y encontrar servicios para ella.”

Montaño agrega “Yo siempre he sido muy independiente y consideraba ser una persona de muchos recursos, pero cuando te enfrentas a las conductas que Gaby demostraba, me sentía sin esperanza, inútil y perdida. “Aún cuando he tenido el apoyo de mi familia y mis amigos, yo supe que necesitaríamos ayuda profesional cuando la conducta de Gaby empezó a afectar el trabajo escolar de mi otra hija. Me di cuenta de que estaba gastando mucha energía en los problemas de Gaby. Éramos incapaces de vivir como una familia “normal”; era muy difícil estar en lugares públicos e interactuar con otros.”

Después de investigar por su cuenta, Montaño encontró ayuda a través de varias organizaciones de apoyo en el sistema de Salud Mental del Condado de Maricopa, a través de Magellan Health Services de Arizona, la autoridad regional de la conducta en el condado. Ella fue apareada con un miembro paritario de apoyo familiar a quien ella da crédito por ofrecer un hombro de apoyo y ayudarla a identificar programas y recursos que fueran apropiados para Gaby. Ella fue referida también al Family Involvement Center, una organización sin fines de lucro y administrada por familias quienes apoyan a familias con niños con necesidades conductuales, mentales o emocionales y en donde Montaño trabaja actualmente.

Montaño nota que Gaby no habla y padece retardo mental severo y también déficit de atención con hiperactividad adicionalmente a su Autismo, de manera que la familia está también aprendiendo lenguaje de señas todos juntos y Gaby utiliza un aparato para aumentar comunicación para comunicarse.

“Ella ha progresado tanto ahora que hemos recibido los servicios del sistema de salud mental”, dice Montaño. “No digo que es perfecto de ninguna manera, pero nosotros ahora podemos funcionar y ser una familia. Nuestra familia ha encontrado ayuda y esperanza. No lo hubiéramos podido hacer por nuestra cuenta.”

Montaño dice que si ella pudiera dar un mensaje importante a otros acerca del sistema de salud mental y niños con necesidades especiales, sería que contar con todos estos servicios de apoyo como ella los ha tenido, es invaluable, no solo para su familia sino para otras familias como la suya, que están sufriendo con sentimientos de frustración y desesperanza.

“Nosotros como familia hemos aprendido que a través de nuestras propias experiencias podemos ayudar a otros y hacer la diferencia,” Montaño dijo. “Los asuntos de salud mental no son solo problema del individuo; afectan a toda la familia. Nuestra familia ha tenido muchos obstáculos a lo largo de nuestra jornada, pero en el camino también hemos encontrado personas maravillosas y hemos tenido un gran éxito. Necesitamos educar a otros de que estos servicios son absolutamente vitales para mantener a la familia unida y completa.