Personas Extraordinarias

Paul Lee

Paul Lee pensaba que sus estados de euforia y de depresión eran simplemente una parte de ser adolescente. Sus padres y maestros pensaban lo mismo. Fue recién cuando se encontró en uno de sus momentos más oscuros de desesperación, recostado en su cama y tomando lo que él creía que serían suficientes píldoras para suicidarse, que supo que era diferente de la mayoría de sus amigos adolescentes. Intentó suicidarse varias veces luego de ese incidente, hasta que alguien finalmente se dio cuenta y comprendió que lo que él experimentaba no eran solo “dolores del crecimiento”.

A Lee le diagnosticaron trastorno bipolar, una enfermedad mental que hace que las personas se sientan como si fuesen súper humanas y se encontraran en la cima del mundo en un momento, cuando experimentan un estado de ánimo maníaco, y luego los lanza a las profundidades de la depresión, con sentimientos de soledad, desprecio por sí mismas y suicidio, en el otro extremo del espectro emocional.

“Me hospitalizaron durante tres meses en un hospital psiquiátrico”, dijo Lee. “Eso inició mi camino hacia la recuperación, una vez que acepté el hecho de que realmente tenía una enfermedad mental. Eso no es algo que realmente quieras oír”.

Lee nació en Boston y se educó en American University en Washington, D.C., donde obtuvo su título universitario en psicología. Sin embargo, a lo largo de su carrera universitaria, estaba constantemente consciente del hecho de que tenía que enfrentar sus dificultades de salud mental de una vez si quería sobrevivir y triunfar en la vida. Luego de mudarse a Arizona en 2001, se dio cuenta de que seguía negando su diagnóstico y rehusándose a tomar sus medicamentos. Su matrimonio se desmoronó y, como resultado, perdió varios trabajos.

“Recién me di cuenta de que no estaba tomando la recuperación seriamente cuando perdí a mi esposa y mi trabajo”, contó.

Lee encontró ayuda y apoyo a través del sistema de salud mental del Condado de Maricopa y se convirtió en mentor paritario en Partners In Recovery, una de las cuatro organizaciones de red de proveedores de salud mental para adultos contratadas para brindar servicios a aquellas personas con enfermedad mental en el condado. Durante el proceso de reconstruir su vida y de encontrar un trabajo gratificante en donde él aconseja a otras personas que enfrentan dificultades de salud mental o de abuso de sustancias, Lee también encontró el amor otra vez.

“Gracias al destino, conocí a mi alma gemela y actual esposa, Alana, quien dijo que me amaría y me apoyaría a pesar de todo, siempre que cumpliera con mis objetivos de recuperación, lo cual continúo haciendo”, dijo Lee.

Lee continúa manteniendo la promesa que se hizo a sí mismo años atrás y habla regularmente con grupos acerca de su experiencia y de otros problemas de salud mental, a través de su membrecía de la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales (NAMI, por sus siglas en inglés).

“La enfermedad mental es algo con lo que siempre viviré, pero ahora puedo controlarla”, dijo. “No me avergüenza, y espero que compartir mi historia públicamente ayude a reducir el estigma y lleve esperanza a otras personas”.